38 colegiados de Ingeniariak conocen de cerca la presa de Añarbe y la gestión integral del agua

Un grupo de 38 colegiados de Ingeniariak ha visitado la presa de Añarbe para conocer de primera mano una de las principales infraestructuras hidráulicas de Gipuzkoa y descubrir cómo se gestiona el agua desde su captación hasta su potabilización, distribución, saneamiento y posterior depuración.

Durante la visita, responsables de Aguas del Añarbe explicaron el origen y la evolución de esta infraestructura, así como su funcionamiento actual y su papel dentro del sistema integral de abastecimiento y saneamiento de Donostialdea.

La Mancomunidad de Aguas del Añarbe nació en 1968 para dar respuesta a una necesidad común de varios municipios: garantizar un suministro de agua suficiente y estable ante el crecimiento de la población y de la demanda. En la actualidad, el sistema está integrado por diez municipios y presta servicio a más de 322.000 habitantes, aproximadamente la mitad de la población de Gipuzkoa.

La presa, puesta en servicio en la década de 1970, recoge las aportaciones de una cuenca de 64 km² y cuenta con un embalse con una capacidad aproximada de 37,3 millones de metros cúbicos. Durante el recorrido, los colegiados pudieron conocer algunos de sus principales elementos técnicos, como el aliviadero y las compuertas, las diferentes tomas de agua y las galerías interiores.

Uno de los aspectos más interesantes de la visita fue conocer cómo la infraestructura permite gestionar el recurso en función de las condiciones del embalse. Las distintas captaciones, situadas a diferentes cotas, permiten seleccionar el agua más adecuada para su posterior tratamiento y contribuyen a mantener la calidad del recurso.

La presa desempeña además otras funciones esenciales. Su capacidad de regulación contribuye a la protección frente a avenidas e inundaciones y permite garantizar el caudal ecológico aguas abajo. La instalación cuenta también con una central hidroeléctrica que permite aprovechar energéticamente parte del agua gestionada por el sistema.

Del embalse al grifo y de vuelta al medio

La visita permitió comprender también el recorrido completo del agua. Desde el embalse de Añarbe, el agua bruta llega por gravedad a través del Canal Bajo hasta la Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP) de Petritegi, en Astigarraga, donde recibe el tratamiento necesario antes de ser distribuida a los municipios.

Después de su consumo, las aguas residuales son recogidas por la red de saneamiento y conducidas hasta la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Loiola. Allí son sometidas al correspondiente proceso de depuración antes de completar su retorno al medio.

La jornada sirvió asimismo para poner en valor la importancia de una gestión eficiente y sostenible de un recurso limitado. La renovación de tuberías, la reducción de fugas, la mejora de los depósitos y la optimización de las redes han contribuido a reducir progresivamente la demanda de agua durante las últimas décadas, incluso mientras aumentaba la población atendida.

Para los 38 colegiados participantes, la visita supuso una oportunidad para acercarse a una infraestructura de gran relevancia para Gipuzkoa y conocer, desde una perspectiva técnica, el complejo sistema de ingeniería, energía y gestión medioambiental que hace posible garantizar cada día el abastecimiento y saneamiento de una parte muy significativa del territorio.

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