Agua y saneamiento para la igualdad de género

Con motivo de la celebración del día de la mujer el pasado 8 de marzo, hemos querido desde IC-LI adherirnos al movimiento por la igualdad de derechos de la mujer y seguir trabajando para conseguir la justicia de género.

A continuación reproducimos el artículo sobre este tema de la Fundación We Are Water.

El acceso al agua limpia y a no tener que andar varios km a por ella, las letrinas para su seguridad y privacidad, la educación en la higiene para su salud y la visibilidad para empoderarse: son necesidades de millones de mujeres y niñas que lo necesitan para alcanzar la justicia que les corresponde.

No es posible conseguir la igualdad y la justicia de género sin agua ni saneamiento. Actualmente millones de mujeres no disfrutan de este derecho humano fundamental para su supervivencia y dignidad. No sabemos la cifra con exactitud, puesto que sufren otra injusticia: la invisibilidad estadística, muchas de ellas no están en los censos y por ello no tienen ni siquiera el derecho a denunciar. Es imprescindible saber más sobre su situación.

El 11% de la población mundial no tiene acceso a una fuente de agua limpia  y generalmente las mujeres se llevan la peor parte al tener que estar obligadas a andar kilómetros en pos de ella. Actualmente, la distancia media que recorren las africanas o asiáticas para buscar agua es de 6 kilómetros y lo hacen cargando en la cabeza recipientes de unos 20 litros.

En la actualidad se estima que sólo en África el tiempo empleado por mujeres y niñas en la búsqueda de agua sobrepasa los 40.000 millones de horas al año. Son horas perdidas para el trabajo, la escuela, el hogar y la comunidad. Un tiempo malgastado para su desarrollo personal, para su salud y sus perspectivas de futuro.

Las mujeres necesitan la privacidad y seguridad de las letrinas para no tener que defecar al aire libre, para no tener que aguantarse las necesidades hasta la noche, para no ser atacadas sexualmente y para poder practicar su higiene íntima en la escuela. También necesitan educación higiénica para preservar su salud. Millones aún no la tienen a causa de la pobreza y de los tabúes culturales que desprecian la feminidad y la menstruación.

Sin acceso al agua y al saneamiento no hay igualdad de género. Si no alcanzamos el Objetivo de Desarrollo Sostenible nº 6, “agua limpia y saneamiento universal” no alcanzaremos el nº 5, “Igualdad de género”.

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