Artículo de Antton del Campo: “Plan de evacuación en caso de incendio”

Algunos de nosotros, al menos los que hemos realizado proyectos de edificación, hemos aplicado en nuestros trabajos la Norma Básica de la Edificación CPI, Condiciones de Protección contra Incendios en los Edificios.

Es una norma que definía con claridad todo aquello relacionado con el fuego que había que tener en cuenta a la hora de realizar los proyectos de los edificios.

En la redacción de esta norma participó nuestro compañero de profesión, el vitoriano Pedro Anitua.

También dio conferencias al respecto en varias ocasiones, en concreto en el Palacio Miramar y, creo, también en nuestro Colegio.

Uno de los aspectos que recogía la norma era el de la evacuación: dimensiones mínimas de pasillos, distancias máximas hasta una salida, etc.

Sin embargo, la citada norma no hace referencia a cómo deben redactarse los planos de evacuación. Estos son realizados cuando el propietario del edificio en cuestión decide ejecutar un plan de emergencia y, entre otros aspectos, se realizan unos planos de evacuación.

Estos planos suelen estar colocados en algunas paredes y señalan el lugar del edificio donde está situado el plano («usted está aquí») y el recorrido que se debe realizar desde ese punto hasta una zona segura, que se suele llamar punto de encuentro y que es también un punto de recuento para comprobar si alguien falta.

Por deformación profesional, en todos los edificios que yo visitaba —hoteles, museos, edificios de oficinas, hospitales, ambulatorios, etc.— me fijaba en los planos de evacuación y comprobaba que, muchas veces, según mi criterio, no cumplían la finalidad de ser una ayuda para la evacuación en caso de incendio; incluso, en muchos casos, eran contraproducentes.

Por ejemplo, en los hoteles, estos planos suelen estar colocados en las puertas de las habitaciones, en la parte interior de la hoja. De esta forma, si nos colocamos en la habitación junto a la puerta, mirando hacia ella, y el plano está correcto, podemos saber si, al salir de la habitación, tenemos que ir hacia la derecha o hacia la izquierda y seguir los recorridos de evacuación que nos indican unas flechitas dibujadas en el plano.

En la figura 1 aparece un plano de evacuación de la planta baja del edificio de Tabakalera de Donostia.

Este plano está colocado junto a los ascensores de la planta baja y se observa claramente que nos indica que, desde ese punto, el recorrido de evacuación va hacia la derecha del plano, siguiendo lo indicado por las flechitas verdes.

Figura 1. Plano de evacuación planta baja edificio Tabakalera.

Sin embargo, la puerta de salida (del edificio, no del plano) está situada a la izquierda de los ascensores, si nos colocamos mirando el plano. En este caso, este plano es contraproducente, pues nos señala un sentido de evacuación contrario al real.

La salida hacia la plaza Néstor Basterretxea desde los ascensores, mirando hacia el plano como es lógico, es hacia la izquierda, y el plano señala que esta plaza está situada hacia la derecha. Si siguiésemos el sentido de evacuación indicado por las flechitas verdes, llegaríamos a un fondo de saco.

Resumiendo, si nos colocamos frente a los ascensores de la planta baja para interpretar el plano de evacuación, mirando el plano, la verdadera salida del edificio está hacia el norte, pero las flechas del plano están orientadas hacia el sur.

Para que el plano estuviese de acuerdo con la realidad, deberíamos colocarnos de espaldas al plano para interpretarlo correctamente, pero es un contrasentido, pues de espaldas al plano no podemos verlo.

Esto ocurre en muchos edificios. Ello es debido a que los planos de evacuación se realizan sobre los planos de distribución iniciales del proyecto y el técnico correspondiente añade sobre estos planos iniciales lo necesario para completarlos con los sentidos de evacuación.

Todos los planos de evacuación proceden del mismo plano, con los añadidos correspondientes, pero no se especifica en ellos en qué pared hay que colocarlos y ocurre que, aunque el plano sea correcto, como el de la figura 1, está colocado en la pared opuesta a la debida y nos señala la dirección contraria a la verdadera.

Hay que pensar que, si verdaderamente se produce un incendio y nos colocamos frente a un plano de evacuación para ver hacia dónde debemos dirigirnos, no podemos perder el tiempo haciendo girar el plano en nuestra imaginación para hacerlo coincidir con la realidad. Además, hay mucha gente que no está acostumbrada a interpretar planos y, si ve que las flechitas para la evacuación marcan hacia la derecha, esta persona se dirigirá hacia la derecha.

Figura 2. Plano de evacuación de planta primera del edificio de Tabakalera.

Esto se solucionaría si, en los planos de evacuación, se señalase dónde deben colocarse. En el caso de la planta baja de Tabakalera, por ejemplo, en el plano de evacuación debería indicarse que este tendría que colocarse en la pared opuesta a los ascensores. El plano está bien, pero no colocado en el sitio adecuado.

En la figura 2, de la planta 1.ª, ocurre lo mismo, pues el plano base sigue siendo el mismo: en el plano de evacuación se indica la salida hacia la derecha, pero en la realidad es hacia la izquierda.

También puede solucionarse este error, en caso de que se quiera colocar el plano en la pared de los ascensores, si se girase el plano 180º, pero sin girar los textos, para que estos se puedan leer sin tener que hacerlo cabeza abajo. De esta forma, lo que antes señalaba hacia la derecha ahora señalaría hacia la izquierda, que es lo correcto si se coloca junto a los ascensores. Con los programas de CAD esto puede solucionarse fácilmente.

He tomado el ejemplo de Tabakalera, pero, si nos fijamos, esto ocurre en multitud de edificios: hospitales, ambulatorios, museos, hoteles, casas de cultura, etc. No siempre y en todos los casos, claro está, pues hay un 50 % de probabilidades de hacerlo bien sin tener en cuenta lo anterior y acertar de casualidad. En el ambulatorio de Egia, por ejemplo, los planos están dibujados y colocados correctamente.

Si verdaderamente se considera que estos planos son necesarios para ayudar a una correcta evacuación en caso de incendio, debería tenerse en cuenta lo expuesto y, si no son muy necesarios, no deberían colocarse, pues, como hemos visto, pueden inducir a error.

Tal vez el Colegio podría impulsar algo en este sentido, solicitando la normalización de los planos de evacuación.

En resumen, en los planos de evacuación debería aparecer claramente el lugar en el que hay que colocarlos para que señalen correctamente el sentido de evacuación.

Después de leer este escrito, el que quiera puede investigar por su cuenta, a lo largo y ancho del mundo, y comprobar si los planos de evacuación están bien o no.

El ingeniero industrial

Antton del Campo

Agosto de 2026

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