Artículo de Antton del Campo: «Temperatura de ignición»

La temperatura de ignición es aquella temperatura a la cual el material correspondiente empieza a producir llama, es decir, a arder y quemarse.

Si yo estoy en un bosque y quiero quemar unas ramas, tendré que utilizar algo para conseguir que la temperatura de esas ramas llegue a su temperatura de ignición.

La temperatura de ignición de la madera depende, sobre todo, del tipo de madera y de su sequedad, pero está entre 200 ºC y 300 ºC.

Es decir, que si ese día la temperatura es muy alta, pongamos 40 ºC, si el color de la madera es muy oscuro, podría conseguir, poniendo las ramas a pleno sol, una temperatura de, exagerando un poco, unos 70 ºC.

Todos habremos tocado alguna vez la carrocería de un coche oscuro algún día en que el sol le está dando de pleno y habremos notado que la chapa nos quema la mano, pero si ponemos un puchero con agua sobre la carrocería, esta agua no llega a hervir, no se llega a los 100 ºC.

Cuando yo vivía en Mondragón estudiando el bachillerato, un farmacéutico que era el padre de un compañero tenía un termómetro de mercurio colgado en la fachada de la farmacia.

Esta fachada estaba orientada al sur y, un día de sol en el que unos obreros se dirigían a trabajar al mediodía pasando por delante de la farmacia, vieron que el termómetro marcaba 60 ºC.

Empezaron a hablar entre ellos, comentando que tendrían que ponerlo en conocimiento de la dirección de la empresa, pues en esas condiciones no se podía trabajar.

El padre de mi amigo oyó desde dentro la conversación y, acto seguido, retiró el termómetro, pues, como nos contó después, no quería ser el responsable de futuras huelgas por protestas de los operarios ante las condiciones inhumanas a las que se les obligaba a trabajar.

Tanto en el bosque como en la fachada de la farmacia no se llegaba nunca a la temperatura de ignición de la madera.

No son las altas temperaturas, ni la sequedad, ni el fuerte viento lo que PRODUCE los incendios en los bosques.

Si queremos quemar madera, hay que hacerlo por medio de una llama o de algo incandescente.

La regla del 30-30-30 dice que, con una temperatura de más de 30 ºC, menos del 30 % de humedad relativa y vientos de más de 30 km/h, SI SE PRODUCE un incendio, este puede ser devastador. Pero no dice que estas condiciones puedan producir un incendio. Tampoco es necesario que se den simultáneamente estas tres condiciones. En España, se dieron estas tres condiciones a la vez en grandes incendios solamente en un 36,7 % de los casos.

Las causas de los incendios forestales son otras: quemas incontroladas de rastrojos, colillas sin apagar, barbacoas, pirómanos, intereses económicos, pocas veces algún rayo, algunos vertederos (la temperatura de ignición del metano es menor de 40 ºC), etc.

La norma CPI (Condiciones de Protección contra Incendios en los edificios) incidía mucho en la sectorización, es decir, que si se produce un incendio en una zona de un edificio, si está bien sectorizado (paredes y puertas resistentes al fuego durante un tiempo determinado, vestíbulos de independencia, etc.), este fuego queda confinado en dicho sector durante cierto tiempo y da tiempo a la llegada de los bomberos antes de que el fuego se extienda al resto del edificio. No está ardiendo todo el edificio, solamente el sector correspondiente.

Como decía Anitua, siendo él jefe de bomberos de Vitoria, cuando llegaban los bomberos al edificio donde se había producido el incendio, se había quemado casi todo lo que contenía el sector y solo podían tratar de apagarlo, pero, con una buena sectorización, solo se quemaba el sector correspondiente. La inversión económica realizada en la sectorización resultaba baja en comparación con la que sería necesaria en caso de no haber realizado la sectorización adecuada.

En los bosques, la inversión necesaria realizando cortafuegos adecuados y manteniéndolos debidamente será, con toda seguridad, menor que el gasto necesario para restituir todo lo arrasado por el incendio, aparte de las pérdidas de vidas humanas. Cuando llegasen los bomberos, el incendio estaría devastando el sector correspondiente, pero no pasaría de eso: solo se quemarían las hectáreas de dicho sector.

Hace tiempo que se ejecutan algunos cortafuegos de vez en cuando, pero no tenemos una norma que regule ni su ejecución ni su mantenimiento.

Las condiciones 30-30-30 ayudan a mantener el incendio, pero las causas son, sobre todo, algunas personas malintencionadas o, como poco, algo despistadas.

Las causas de los incendios forestales no se pueden evitar. Se puede, con los medios necesarios, tratar de apagarlos, que es lo que se hace habitualmente. Falta sectorizar los bosques por medio de cortafuegos y establecer una regulación en este sentido.

El Ingeniero Industrial,
Antton del Campo.

Septiembre de 2026

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