¿Consideramos importante la salud, la educación y la igualdad entre hombres y mujeres?

Bueno, pues antes que todo ello está el acceso al agua potable y al saneamiento.

Parece un poco fuerte decir eso, pero si hay todavía 750 millones de personas sin acceso al agua potable, podemos decir que al menos 300 millones de mujeres y niñas no acceden a la educación por dedicarse a buscar agua en el rio o charca más próxima o en la fuente situada a kilómetros de su vivienda. Esto también es una muestra de la desigualdad entre hombres y mujeres.

Si no tenemos agua potable para beber contraeremos enfermedades que acabarán con nuestra vida prematuramente. La esperanza de vida mejora de tal forma que en los países más desarrollados se ha duplicado en los últimos 70 u 80 años. La OMS ha calculado que 1 dólar invertido en agua ahorra entre 3 y 34 dólares en sanidad.

Qué decir del saneamiento, aún hay 2.500 millones de personas que no tienen un retrete, ni sus heces son canalizadas y depuradas antes de contaminar el subsuelo. En 2011 todavía defecaban al aire libre 1000 millones de personas, generalmente en áreas rurales.

Todo esto ocurre en los países pobres, donde además la agricultura es de subsistencia. La falta de agua no les permite regar y salir de la pobreza.

Esta situación hace que en la agenda de la ONU hasta el 2030  haya definido 17 objetivos llamados los Objetivos de Desarrollo Sostenible: ODS entre los cuales está el nº 6 : Alcanzar para ese año el  acceso universal al agua limpia y al saneamiento.

Ya sabemos que posiblemente no se alcanzará esa universalidad, pero si todos los gobiernos trabajan en busca de las metas que se establecen, en 2030 muchos millones de personas más habrán podido acceder al agua y al saneamiento. Unicef y la OMS en su contribución a preparar los objetivos para 2.030 resumieron los próximos retos en cinco propuestas: nadie debe defecar al aire libre; todos deben disponer de agua potable, saneamiento e higiene en el hogar; esto también debe suceder en todas las escuelas y centros de salud; las instalaciones deben ser sostenibles; las inequidades en el acceso han de ser eliminadas.

Esta última propuesta no es menos importante, porque la gobernanza en este terreno es casi tan importante como la propia abundancia o escasez del líquido en muchos territorios. En Latinoamérica, sobre todo, hay países donde llueve mucho y sin embargo la población no tiene acceso al agua potable.

La gobernanza, es decir, una planificación adecuada para los recursos, el empoderamiento de las comunidades afectadas y un marco regulatorio adecuado son actuaciones complementarias e igualmente necesarias para solucionar los problemas de falta de acceso al agua.

Es necesario trabajar en todos estos aspectos para garantizar, mediante una transformación social, el acceso universal al agua y al saneamiento, derechos humanos reconocidos por la Organización de las Naciones Unidas.

En esta línea, IC-LI espera conseguir el apoyo de la Diputación Foral para desarrollar  entre 2018 y 2020 un proyecto titulado: “Derechos Humanos al agua y saneamiento y transformación social en Gipuzkoa.”  Esperamos contar con la colaboración de todos.

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